Lo quieran o no las grandes compañías energéticas, el mundo de la energía está cambiando a pasos agigantados. En estos últimos años, el boom de las renovables a escala mundial y el auge del ‘fracking‘ lo están cambiando todo y además lo están haciendo con una rapidez inimaginable hace muy poco tiempo.
Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. La sustitución de unas fuentes de energía por otras más eficientes y/o respetuosas con el medio ambiente y el ser humano no se ha producido aún y, aunque se ha progresado muy notablemente en el famoso trilema energético del World Energy Council (seguridad energética, sostenibilidad ambiental y equidad social), estamos muy lejos del objetivo, sobre todo en el último aspecto, identificado también como democratización de la energía.
El futuro más inmediato se presenta como un período en el que viviremos la "abundancia energética". Sobra energía. Tres grandes tendencias van a regir los mercados energéticos en los próximos años:
1. Los combustibles fósiles baratos están aquí para quedarse, porque los costos de producción están cayendo. El precio del petróleo se acercará más a los 50 que a los 90 dólares por barril. La industria del fracking ha hecho los deberes y ha conseguido reducir sus costes de una manera drástica
2. Las renovables, aunque intermitentes, dominarán el suministro de electricidad en 2040. Son las grandes ganadoras de la batalla de los costes. Sus precios continúan a la baja mientras que los de las tecnologías tradicionales están subiendo
3. La demanda de electricidad se está aplanando, perdiendo su relación con el crecimiento económico. La eficiencia y el ahorro energético se han implantado en todo el mundo. Los ciudadanos y las empresas se preocupan por los gastos energéticos. La curva que tradicionalmente era muy parecida a la del PIB, ya no sigue ese mismo camino. Se encuentra un poco por debajo y a la larga eso se notará
A partir de ahora, la tecnología que más dificultades va a encontrar desde todos los puntos de vista va a ser el carbón. Ser más cara y encima contaminante la deja en desventaja. Sobra energía, y solo los más competitivos y sostenibles lograrán el éxito.
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