lunes, 23 de noviembre de 2015

Dependencia energética de España


Otro de los capítulos en materia energética más que conocido hasta por el más desinformado de los españoles es el de nuestra terrible dependencia energética (de fuentes procedentes del exterior). Esto, que a algunos puede parecerles baladí, es una enorme debilidad de nuestro país y nadie parece decidido a ponerle coto de una vez por todas.

Lo más reciente en este punto es el Informe sobre el Estado de la Unión Energética que acaba de publicar la Comisión Europea y que vuelve a poner de manifiesto que, en materia de energía, el principal problema de España es, sin duda alguna, su dependencia de los combustibles fósiles (petróleo y gas), 17 puntos por encima de la media de la UE28. En los últimos 20 años, en España, el consumo de gas natural, en su mayoría importado, se ha triplicado, desde el 7,7% hasta el 22% del consumo bruto nacional de energía.

Esta mala nota en materia de dependencia energética se suma a la también mala nota española en materia de cumplimiento de los objetivos de energías renovables. Y añadidle a éstas la pésima nota en materia de precios de la electricidad.

Es evidente que España carece de yacimientos de petróleo y tampoco tiene bolsas de gas, y esto va a seguir siendo así salvo que el indeseable fracking acabe imponiéndose y lleguemos (Dios no lo quiera) a ser país productor. Todos los expertos abogan por la desconexión del gas de la generación de energía (no tenemos, luego no apostamos por él) y apostar por las energías renovables, que independizan nuestra economía de las fuentes de energía foráneas. Sin embargo, la apuesta gubernamental (de los dos partidos que nos han regido) de los últimos veinte años ha olido sin embargo siempre a gas.

El último gobierno popular, el presidido por Mariano Rajoy, ha ahondado en esta vía del gas, anunciándolo con meridiana claridad en su campaña electoral de 2011. El Ejecutivo Rajoy, con su mayoría absoluta, ha legislado en esa dirección y, a la par, ha ejecutado la "contrarreforma", opuesta a las energías renovables y en teórico favor de combatir el déficit de tarifa.

Lo cierto es que hoy, cuatro años después de llegado al gobierno el Partido Popular, el sector de las renovables en España está virtualmente congelado en toas sus tecnologías (eólica, fotovoltaica, etc.), en contra de las actuaciones de la mayor parte de los países de nuestro entorno. España obtuvo en 2014 los peores registros de los últimos veinte años (caso de la eólica) y del último quinquenio (caso de la FV), mientras que la termosolar se ha quedado, simplemente, congelada en foto fija. ¿Conclusión? Si la mejor manera de salir de la dependencia energética es hacerlo por la puerta (por la ventana de oportunidad) de las energías renovables ... no parece que España, a día de hoy, vaya bien encaminada.

El informe State of the Energy Union dice literalmente lo siguiente: "España necesita evaluar si sus políticas y herramientas son suficientes y eficaces para materializar sus objetivos en materia de energías renovables" (el Objetivo 2020); establece que en 2014 hemos alcanzado una cuota de energías limpias del 15,8% y quedan solo cuatro años para la fecha horizonte. Y no es el primer aviso. Además, este porcentaje del 15,8% no concuerda en absoluto con el dato que La Moncloa envió a Bruselas en su Programa Nacional de Reformas (17,1% de grado de penetración de renovables)

En todo caso, lo cierto es que la dependencia energética de España está 17 puntos por encima de la de la media UE28 y que prácticamente el 100% del petróleo y del gas natural que consumimos viene de allende las fronteras Estamos lejísimos -en materia de cuota de renovables- de los países a los que presuntamente queremos parecernos: Suecia (52,1%), Finlandia (36,8%), Austria (32,6) ... Y de los que estamos "cerca" es de los principales suministradores de gas (Argelia, Qatar o Nigeria, lo mejor de lo mejor)

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