jueves, 8 de octubre de 2015

El mundo apuesta por la energía solar, ¿y España?

(Resumen del post de Ignacio Mártil en EconoNuestra - Público.es)

Países con más potencia fotovoltaica instalada a fin 2014 (en MW)

La drástica reducción de los precios que han experimentado en los últimos años los paneles solares hace que, al día de hoy, el precio de la energía solar fotovoltaica (ESF) pueda competir en igualdad de condiciones con la obtenida con otras fuentes de energía no renovables, sin el respaldo de subvenciones de ninguna clase, fenómeno conocido como paridad de red. Para ello ha sido determinante la constante evolución al alza de la potencia instalada en el mundo (cada vez que la potencia total instalada se duplica, el precio baja un 20%, y esto durante los últimos 35 años)

La relación entre el precio de los paneles y el de la energía eléctrica que producen es lógicamente muy dependiente, sobre todo, de los niveles de insolación existentes en el lugar de ubicación de los paneles, de manera que cuanto mayor sea aquélla, menor será el precio de la electricidad producida. Para los paneles solares actuales, en la Península Ibérica el precio del kWh a finales de 2014 se situó en el margen 0.08-0.1 €/kWh, precio comparable al que producen la electricidad las centrales de carbón, de gas o las nucleares.

Este proceso de abaratamiento es irreversible ya que, al ser una apuesta decidida por parte de los países más industrializados del planeta, la economía de escala que generan es un factor determinante en el mismo con lo que los precios seguirán reduciéndose en el futuro inmediato. Un reciente informe del Fraunhofer Institut for Solar Energy sitúa los precios esperados para la ESF en 0,04-0,06 €/kWh para 2025 y en 0,02-0,04 €/kWh para 2050.

Entre los países con más ESF instalada en el mundo, merecen una mención especial Alemania (potencia esta fuente de energía desde comienzos de siglo), China (desde hace un par de años), Japón (líder histórico, más aún tras el desastre de Fukushima), Italia (con un enorme incremento de potencia instalada desde 2011), ... Las previsiones de crecimiento de la ESF en el mundo para los próximos años indican que para 2018 la potencia total instalada alcanzará o incluso superará los 400.000 MW, más que duplicando la potencia instalada a finales de 2014.

La apuesta por la ESF tiene y tendrá consecuencias de gran impacto a escala global debido a diversos factores:
  • La energía proveniente del Sol que alcanza la Tierra en un año es unas 3.000 veces mayor que el consumo total de todas las fuentes de energía de todo el planeta (independencia y suficiencia energética para los países que apuesten por ella)
  • El combustible es gratuito, lo que hará que los países pobres, los más soleados del planeta, puedan acceder de manera autónoma a la energía, sin depender de grandes y costosas inversiones
  • Es una fuente de energía limpia y distribuida, lo que permitirá disponer de una fuente de energía barata, inagotable y libre de contaminación cerca del punto de consumo
  • Proporciona una gran cantidad de empleos de elevada cualificación (en la actualidad, las energías renovables dan trabajo a 7,7 millones de personas en todo el mundo)

Contrastando con todo lo anterior, en España la práctica totalidad de la energía solar existente se instaló entre 2007 y 2008, habiéndose paralizado desde entonces nuevas instalaciones por razones esencialmente políticas. Es bien conocida la campaña emprendida por el actual Gobierno del Partido Popular en contra del fomento de las energías renovables. El último golpe es el célebre decreto que penaliza el autoconsumo de energía, del que se han hecho eco fuera de nuestras fronteras.

Sin embargo, la apuesta por la ESF es imparable, por la reducción de costes descrita y por la mejora continua en los sistemas de almacenamiento, una de sus principales limitaciones al día de hoy. La capacidad de almacenar la ESF generada durante el día y consumirla durante la noche desde baterías significará una auténtica ruptura con las energías convencionales y con el actual modelo energético, lo que propiciará un cambio desde un modelo centralizado y contaminante a otro distribuido y limpio. Esto posibilitará que millones de ciudadanos en todo el planeta estén en condiciones de acceder a una energía barata y libre de emisiones. No podemos quedarnos atrás, es una apuesta que sólo puede traer beneficios para nuestro país.

¿Perderemos también este tren?

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