jueves, 15 de octubre de 2015

Seguimos hablando de autoconsumo

Una casa con paneles solares.

Bueno, después de muchas idas y vueltas, ya tenemos en España el autoconsumo regulado. El Gobierno aprobó el pasado viernes en el Consejo de Ministros el Real Decreto por el que se regulan las condiciones de suministro de energía eléctrica con autoconsumo y producción con autoconsumo. ¿Por cuánto tiempo? Por poco si, como es previsible, el PP no vuelve a gobernar después de las próximas elecciones generales y los demás partidos cumplen lo prometido en cuanto a su derogación.

Se ha cambiado el título del RD en cuestión y poco más. Cuatro meses de presentación de un borrador, recepción y tratamiento de multitud de alegaciones, correcciones del borrador, informe de la Comisión de Mercados y Competencia, dictamen del Consejo de Estado, etc. no han servido para mucho, a pesar de las muchas indicaciones negativas recibidas por el Gobierno.

El Gobierno mantiene los cargos económicos, fundamentalmente el denominado ‘impuesto al sol’, que se mantiene sin cambios, al igual que la mayoría de tasas. Dice el Gobierno que "no quiere que se le vaya de las manos otra vez el sistema eléctrico", o sea, que los costes no se disparen y se vuelva a crear déficit de tarifa. Y para ello va a vigilar que el desarrollo del autoconsumo no lo provoque.

Se facilita, eso sí, la tramitación de las instalaciones de menos de 10 kW, las de los tejados de los hogares. Estas instalaciones, al igual que las de Canarias y Baleares, se librarán de los cargos, pero seguirán pagando los costes fijos del sistema y no tendrán cargo en el término variable de la energía. Poco chicha después de la enorme oposición que provocaron las propuestas iniciales, apenas retocadas.

También va a mantener los cargos para las baterías de almacenamiento energético, por lo que España verá cómo se aleja uno de los mayores avances del sector energético de los últimos años. No se va a permitir tampoco que de una misma instalación se beneficien varios autoconsumidores (caso de vecinos de una misma urbanización o de un bloque de pisos)

Todos los expertos en la materia dicen que con esta regulación no se podrá desarrollar el autoconsumo en España, sobre todo, por los costes que se plantean al autoconsumidor. Sin embargo, no hay ninguna duda de que tarde o temprano se va a convertir en una realidad generalizada a escala global por la conjunción de paneles solares y baterías de almacenamiento cada vez más eficientes y baratos y por la extensión en la sociedad de la idea de hacer frente al deterioro medioambiental y de la necesidad de un cambio de modelo energético hacia otro limpio e independiente.

Tratar de frenar esta forma de generar energía es como ponerle puertas al campo y lo máximo que podrán conseguir quienes se oponen a ella es ralentizar su velocidad de crecimiento. Hay quien dice que lo que se ha hecho ahora en España es sólo una estrategia para ganar tiempo, para que las grandes eléctricas puedan establecer sus planes de venta para participar en el gran pastel de la fotovoltaica. Así, el autoconsumo no dependería de pequeñas empresas y de la ciudadanía, sino de las mismas grandes eléctricas que controlan todo en el sector. Lo veremos.

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