viernes, 2 de octubre de 2015

Hablemos de autoconsumo

Pues sí, hoy vamos a dedicar un espacio a un tema muy en boga en estos momentos en todo el mundo y muy especialmente en España, donde el Gobierno del PP viene "amenazando" con resolver de muy mala manera un aspecto crítico en el cambio de modelo energético y que, desde el punto de vista legislativo, debería haber sido zanjado hace mucho tiempo.

¿Qué se entiende por autoconsumo (eléctrico)? Pues, en principio, la idea es muy sencilla y, de hecho, está en el origen del tratamiento de alguna manera preferencial dado a la generación de energía a partir de fuentes renovables.


Consiste en consumir parte o toda la energía producida por una instalación propia de generación eléctrica. Cuando el autoconsumo es total, no se vierte nada a la red, ya que toda la producción de energía la consumimos; pero, cuando la producción de energía supera a la consumida, es decir, tenemos un autoconsumo parcial, debemos decidir qué hacer con el exceso de energía, siendo a priori lo más sencillo verterla a la red eléctrica a la que normalmente debemos estar conectados, ya que habrá ocasiones en las que la energía generada no será suficiente para cubrir las necesidades de consumo.

Nadie discute las enormes ventajas de la generación distribuida mediante instalaciones próximas al punto de consumo: no se requieren grandísimas infraestructuras de generación y transporte, las pérdidas eléctricas se minimizan, el usuario es dueño de su propia energía, etc. Pero el caballo de batalla, el que nos trae a todos de cabeza es doble: ¿cuál debe ser la remuneración de la energía excedentaria vertida a la red? y ¿son admisibles cargos adicionales por disponer de una instalación de generación propia?

Antes de responder a estas dos cuestiones, hemos citado anteriormente la posibilidad de contar con un sistema de generación propio que cubra todas las necesidades de consumo y en el que no sea necesario verter a la red ninguna cantidad de energía (autoconsumo total); podemos añadir a esta posibilidad la de que el sistema sea tal que tampoco se requiera tomar de la red ninguna cantidad de energía, basándose en almacenar los excedentes de energía para su utilización en momentos de generación insuficiente. Estas instalaciones, que pueden parecer de ciencia ficción, son ya una realidad hoy en día, si bien su desarrollo se ve limitado en gran medida por las limitaciones tecnológicas de los sistemas de almacenamiento (baterías)

Así, la instalación más comúnmente propuesta a día de hoy es el sistema de generación para autoconsumo parcial en el que se requiere la conexión a la red para poder verter los excedentes de energía (a cambio de una compensación) y eventualmente "tomar" la complementaria para períodos de baja generación.

Una fórmula posible es que esa energía vertida sea adquirida por la compañía eléctrica y que ésta pague en cada instante por ella, de la misma manera que ahora se empieza a pagar instantáneamente la energía suministrada. En este "juego", para promover el desarrollo de pequeñas instalaciones de generación y apoyar su financiación, sería necesario que la energía vendida fuera primada en alguna medida.

La otra fórmula de compensación, designada como balance neto (net metering), es la que permite gestionar la energía eléctrica de manera que la generada por el cliente y que no es autoconsumida (excedentaria) instantáneamente se vierte a la red para posteriormente ser compensada por la suministrada en caso de necesidad.

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Si pensamos en la típica instalación de placas fotovoltaicas en una vivienda individual, los períodos de máxima generación (horas de Sol) suelen coincidir con los de menor consumo en nuestros hogares; es necesario dimensionar las instalaciones para que viertan a la red la menor cantidad de energía posible pero, en caso de que deba hacerse, el sistema de balance neto se traduce en que la red eléctrica actúa como una gran batería donde se "almacenan" los excedentes de energía para tomarlos más tarde cuando nos haga falta.

En estas circunstancias, el cliente sólo paga por consumo neto, es decir, por la diferencia entre la energía consumida y la energía entregada a la red, y esto en un período determinado, idealmente un año o lo más amplio posible. Éste es precisamente uno de los aspectos clave aún no resueltos en España y lo es en buena medida porque la extensión de este tipo de instalaciones lleva ineludiblemente a una menor cifra de negocios de las compañías eléctricas tradicionales, "dueñas" del sistema eléctrico desde sus orígenes.

Esta tecnología es ya una realidad y se ha convertido en la mayor oportunidad de negocio para una industria que ha sido y puede volver a ser referencia en el mercado mundial. Sin embargo, la realidad legal no acompaña: la regulación propuesta por el Gobierno para el autoconsumo impone numerosas trabas a la posibilidad de instalar estos sistemas y la obligatoriedad de registro de las instalaciones bajo pena de multas millonarias.

En el párrafo anterior se ha mencionado la propuesta de regulación del Gobierno del PP para estas instalaciones de autoconsumo. Pocas veces, la simple amenaza de una norma como el famoso Real Decreto de autoconsumo (en borradores desde hace años, olvidado en cajones durante otros períodos), que no se ha aprobado, ha sido capaz de paralizar por completo un sector como el solar español llegar a y provocar su eliminación en la práctica.

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Y es que, en un determinado momento, alguien tuvo la ocurrencia esperpéntica de proponer para estas instalaciones el pago de un “peaje de respaldo”, llamado popularmente "impuesto al Sol", peaje que hace económicamente inviable la puesta en marcha de la mayor parte de estas instalaciones. Ha generado gran controversia, ha recibido informes desfavorables de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y es contrario a las normas comunitarias (al menos a su espíritu) en la materia que indican que "los consumidores deben ser libres de generar y consumir su propia energía en condiciones justas para ahorrar dinero, ayudar al Medio Ambiente y asegurar la seguridad de suministro".


En el proceso seguido para la aprobación de esta Real Decreto, se han producido multitud de modificaciones por parte del propio Gobierno, se han presentado por numerosas entidades alegaciones de todo tipo y, recientemente, incluso el Consejo de Estado ha emitido un informe en el que pide al Gobierno cambios importantes en su proyecto: supresión del peaje de respaldo, eliminación de trabas y promoción del uso de baterías, contribución a los costes de mantenimiento de las infraestructuras eléctricas que garantice a los autoconsumidores la obtención de ahorros por otros conceptos, etc.

El Gobierno debe tomar en consideración estos informes y se espera para muy próximas fechas la aprobación en Consejo de Ministros del proyecto definitivo de Real Decreto de autoconsumo.

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